En una hoja en blanco, redactamos cada una nuestra carta a Santa. La decoramos con dibujos, utilizando plumones de todos los colores y la llenamos de palabras de peticiones y buenos deseos. Al terminar de escribir todo lo que consideramos necesario, amarramos cada carta a un globo con helio. Salimos al jardín y soltamos los globos al aire. Rápidamente los globos ganaban altura. No los queríamos perder de vista. Los globos se convertían cada vez mas rápido en pequeños puntos, y terminaron desapareciendo en el cielo. Todo esto me hizo recordar cuando era chica, y en verdad que son buenos recuerdos. Solía despertarme a las 7 de la mañana e ir corriendo al árbol, para ver que me había traído Santa. En mi mente corrían estos pensamientos : "Habrá recordado todo lo que le pedí?," "Este año me porte de maravilla. Por lo menos hice el intento, seguro me traerá todo lo que le solicite."Llegaba al árbol, y ahí estaban mis regalos. Para ser sincera, no me acuerdo ya de los regalos que me trajo, pero si recuerdo muy bien otras cosas mucho mas importantes. Si uno volteaba alrededor, se podía observar un camino de brillantina, el cual marcaba el recorrido que había dejado Santa en la casa. Desde el jardín donde estaciono su trineo (donde Rodolfo algunas veces dejaba excrementos.), hasta la cocina y de regreso al árbol. Al ir a la cocina encontrabas un vaso de leche a la mitad, y galletas medio mordidas. Anexa estaba una carta de parte de Santa, dándome las gracias por la leche, las galletas y mandándome sus mejores saludos. Recordándome que me portara mejor con mi Papa y que le echara ganas en la escuela. Después que terminaba la fantástica actividad tan llena de sorpresas de abrir regalos, Mama y yo salíamos a la calle, y dábamos regalos a los niños que no habían recibido nada. Obviamente ahora entiendo quien estaba detrás de todo este perfecto panorama que me hizo tan feliz de chica. Y es maravilloso saber que hay personas que piensan en hacer tu mundo tan feliz, lleno de detalles y sorpresas las cuales por algunos años, logran poner en suspenso una fantástica ilusión. Es fabuloso tener acceso a esas memorias. Cada vez que lo recuerdo, me vuelvo a transportar a aquellos años y agradecer a esas personas que hicieron su mayor esfuerzo por hacer mis días tan especiales. En donde solo habitaba la ilusión, la fantasía, la creatividad y la imaginación. Eliminando completamente la barrera entre lo real y lo imposible. Haciéndome creer que realmente todo es posible, y si parece no serlo, únicamente lo tienes que imaginar, y lo será.
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